El jefe infiltrado

El jefe infiltrado - Jordi Martí

Dicen que para llegar bien preparado a cualquier puesto de responsabilidad es importante venir de abajo, haber pasado por todos los eslabones de la cadena antes de gestionar un equipo y tomar decisiones. Es el caso de Jordi Martí, director deportivo del FIATC Joventut y alumno del Máster en Gestión Deportiva de Johan Cruyff Institute.

Jordi fue jugador de las categorías inferiores de la Penya, pasó después a entrenador, a dirigir durante 11 años el básquet base y, desde junio de 2013 asume el cargo de director deportivo. Él es también, como tantísimos jugadores y entrenadores que se han formado en Badalona, producto de la inagotable cantera verdinegra, pero a nivel de gestión.

La Penya afronta esta semana la Copa del Rey, una competición que podría ser para Jordi Martí su primer título como directivo. Con él hablamos en esta entrevista de la actualidad de la competición, pero también de cómo se consigue un rendimiento excepcional con el cuarto presupuesto más bajo de la Liga ACB, de cómo es el trabajo conjunto con el entrenador para planificar futuros fichajes o la identidad de marca en un club histórico como el FIATC Joventut.

El jefe infiltrado

Estuviste 11 años como director del básquet base del Joventut. ¿En qué medida te ayudó esa experiencia en tu transición a director deportivo del primer equipo?

Mucho, además dentro del club en el que estamos porque la base del primer equipo es de jugadores de la casa y jugadores de formación, que una buena parte fui a fichar cuando eran ‘minis’. Los he visto crecer y hemos podido valorar su rendimiento. Ha sido muy importante.

En junio 2013 asumes el cargo de director deportivo, ¿con qué objetivo?

Sobre todo mi objetivo era ayudar al club en la situación en la que estábamos y poder aportar los conocimientos y el compromiso de la gente de la casa.

Tú también eres un producto de la cantera a nivel de gestión. ¿Cómo es ese cambio?

Te ponen en un despacho, cambias el concepto y sigues disfrutando del básquet pero de otra manera. Empiezas a analizar todas las cuentas, haces los fichajes ya en formación, pero éstos son diferentes al considerarse apuestas, mientras que en el primer equipo tienen que ser realidades y sacar el máximo rendimiento. Pero ha sido todo muy ligado y con un conocimiento muy profundo del club; eso me ha ayudado.

¿Cómo se configura una plantilla como la de este año, con un gran rendimiento y el cuarto presupuesto más bajo de la Liga ACB?

Es complicado, y a veces el rendimiento –ahora mismo estamos terceros de la tabla- no es coherente con el presupuesto porque los números cantan en el deporte y con más presupuesto puedes fichar mejores jugadores. Pero cuando tienes esta responsabilidad intentas hacer un equipo con lo que tienes; ajustar con un entrenador que sepa y sea sensible a la situación del club en este momento, y que entienda la filosofía del club, que quiere decir crecer con los jugadores jóvenes, ir invirtiendo para que éstos vayan sacando la cabeza al primer equipo y se formen para que cuando nos los quite cualquier equipo poderoso y adinerado, haya otros jugadores de la casa para poder sobrevivir.

 

El jefe infiltrado

 

¿Cómo es el trabajo con el entrenador a la hora de configurar la plantilla?

Juntamente con el entrenador y, a partir de jugadores que crees importantes por posiciones, hay que ir avanzando. Yo voy teniendo la relación con todos los representantes, voy filtrando el tipo de jugador en la línea de lo que queremos y llegamos a una parte final: con los salarios que nos podemos permitir se los planteo al entrenador y acabamos de decidir. Es un momento en que los entrenadores ayudantes también pueden ayudar mucho, a nivel analítico y demás. También hay un soporte muy importante de programas informáticos o aplicaciones que te pueden ayudar a tener muchos filtros de estos jugadores y a partir de ahí, trabajar conjuntamente con los tres entrenadores y conmigo para intentar decidir al mejor jugador. Y después, hacer un puzle económico-deportivo para cuadrar el dinero y sacar la mejor plantilla.

La temporada pasada incorporaste un psicólogo para mejorar el rendimiento colectivo. ¿Cómo fue la experiencia?

Buena, y además partía de una empresa que hace unos test basados en experiencias americanas y a raíz de ahí lo adaptan a cada país. Creo que es muy bueno y todos los clubs, si pudieran tener una partida dedicada a esto, tendríamos que hacerlo. Son expertos en conocimientos y análisis de personas aplicados al deporte y, aunque nosotros conocemos sensaciones y situaciones de los jugadores, una reflexión de ellos puede ser muy buena. Cuando queremos sacar un cierto rendimiento de un jugador, igual se puede hacer un trabajo fuera de pista y, con la ayuda y experiencia de cómo enfocarlo de este especialista, nos pueden ayudar.

¿Qué otros cambios has introducido como director deportivo?

Hemos vuelto a intentar remarcar nuestra marca. Yo me encontré con un club en que la directiva parecía llevar dos o tres años queriendo salir con toda la intención de dejar espacio a gente con nuevas ideas y aire nuevo. El club estaba haciendo contratos muy cortos y no acababa de avanzar a un proyecto a medio plazo. Al entrar yo y tener mi objetivo personal de estar unos años en el club, intenté trabajar a medio y a largo plazo y, sobre todo, con una identidad de club.

La Penya pagó muy caro económicamente el ser campeón de Europa. ¿Cómo ese baño de realidad obligó a cambiar la gestión del club?

Sin duda. El club en aquel momento creo que llegó a tener 12.500 socios, vienes de un pabellón pequeño, de una lista de espera de socios, gente muy comprometida… Parece que Badalona siempre va a estar comprometida con el equipo y te engañas a nivel de números. Soñamos, ganamos la Copa de Europa, hubo mucho ‘boom’ y nos engañamos porque pensamos que aquello sería eterno y la realidad del deporte da estos vuelcos.

La Copa del Rey podría ser tu primer título como directivo

Son palabras mayores. Vamos allí y partido a partido, jugamos contra Gran Canaria, en su casa, sabemos la presión que puede haber allí, sabemos la presión que pueden tener como anfitriones… Nuestro objetivo en la Copa será intentar ganar a Canarias y si seguimos, nos seguiremos planteando quién es el equipo de la semifinal y a ver qué pasa. Ilusión la tenemos toda: desde el jugador más veterano, Savané, que igual está planteándose si es su última Copa y tiene una ilusión bárbara, hasta Alberto Abalde que aún está en el equipo vinculado y está dando minutos al primer equipo, y sería su primera Copa. De esto vamos a intentar vivir y competir.

¿Qué aspectos del Máster en Gestión Deportiva puedes aplicar en tu día a día?

Ya no sé cómo será al final del Máster. Pero en el día a día ves los conocimientos que vas adquiriendo y los vas relacionando y aplicando. Y en cosas que vas haciendo, les vas dando formas y en otras, te refuerzan y estás contento. Hay muchas asignaturas; la parte más financiera, por ejemplo, también es bueno saberlo porque cuando trabajo con mi gerente sé dónde va. Márketing también es fundamental para saber dónde voy con mis jugadores, lo importante que son las acciones que hacen, el poder de la marca para que más adelante se convierta en dinero para invertir el año que viene en el nuevo equipo. Todo lo que he ido teniendo aquí, desde las asignaturas a las relaciones laborales, son muy interesantes y muy formativas para mí y tengo la suerte de poder poner estos conocimientos en práctica directamente.

¿Qué opinión te merece que Johan Cruyff fundara un Institute para formar deportistas?

Genial. Está muy bien pensado. Creo que muchas veces el deporte roba una parte de formación de los jóvenes y esto está muy bien organizado y enfocado porque puede que un deportista tenga inquietudes para seguir en el deporte, pero necesite este soporte para saber dónde va y tener suficiente formación para encaminar este futuro. Puede haber gente que haya ganado dinero en el deporte y no sepa cómo gestionarlo y esto le puede servir de guía. Para mí, el Máster es una herramienta brutal para el deportista que acaba su carrera y quiere seguir a nivel empresarial. Es un soporte hecho a medida”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

The Magazine