Eduarda Amorim: “Los deportistas formados debemos estar ahí para dar el toque humano a la industria del deporte”

septiembre 3, 2021

Eduarda Amorim: “Los deportistas formados debemos estar ahí para dar el toque humano a la industria del deporte”

Eduarda Amorim, estudiante del Máster en Gestión Deportiva con una beca de The Cruyff Athlete Fund, retoma sus estudios a su regreso de sus cuartos Juegos Olímpicos con un futuro prometedor por delante: un año más de contrato como jugadora de balonmano profesional y el deseo de trabajar en gestión para «dar el toque humano a la industria del deporte»

Eduarda Amorim está disfrutando de sus últimos años como estrella del balonmano con determinación y al ataque. Así es como ha jugado siempre. La brasileña estuvo en Tokio, sus cuartos y últimos juegos olímpicos, para dar el relevo a una generación cuyo reto es devolver a la selección brasileña a lo más alto. La carrera deportiva de Duda ha sido, hasta el momento, extraordinaria: campeona del mundo con Brasil en 2013; cinco títulos de Champions League EHF (la primera brasileña en lograrlo) y, a título individual, elegida mejor jugadora del mundo en 2014, mejor jugadora de Europa en 2019 y la mejor de la última década según la prestigiosa publicación Handball Planet. Duda tenía intención de cerrar su carrera deportiva el año pasado, cuando el Covid, el aplazamiento de Tokyo’2020, y una interesante oferta por un año de contrato con el Rostov Don, donde jugará esta temporada, retrasan su despedida.

Pero no va a dejar de lado lo que tiene entre manos desde septiembre de 2020: graduarse del Máster en Gestión Deportiva de Johan Cruyff Institute gracias a la beca que le fue otorgada a través del programa The Cruyff Athlete Fund. Será en marzo de 2022.  «Tener a deportistas formados liderando organizaciones deportivas es lo ideal. Los deportistas debemos estar ahí para dar el toque humano a la industria del deporte», dice con vistas a su próxima meta.

Eduarda Amorim se inició en el mundo del deporte en la gimnasia rítmica, en el colegio, y era la mejor. Pero las mariposas en el estómago surgían viendo a su hermana mayor, Ana, jugar al balonmano con su club y con el equipo nacional. No se perdía un solo entrenamiento, mucho menos, sus partidos. Empezó a jugar con 11 años y a los 14 ya sabía que quería ser profesional. Para ello, tuvo que salir de su ciudad natal, Bumenau, para ir a jugar a Sao Paulo y, con 19 años, dio el gran salto y cruzó el charco para empezar su carrera profesional en Europa, primero en Macedonia y después en Hungría. En el viejo continente es donde sigue haciendo historia, a partir de esta temporada en el Rostov Don ruso.

Eduarda Amorim: “Los deportistas formados debemos estar ahí para dar el toque humano a la industria del deporte”

Duda Amorim jugará esta temporada en el club ruso Rostov Don.

Conozcamos un poco más en profundidad cuáles son las inquietudes de una de las grandes estrellas del balonmano femenino mundial, dentro y fuera del aula.

Creciste viendo jugar a tu hermana y ella es la que te animó a ser también jugadora de balonmano, pero habéis seguido carreras diferentes. ¿Cómo empezó a jugar y qué recuerdos tienes de tu infancia?

Sí, ella me inspiró y fue un gran apoyo en los comienzos de mi carrera, especialmente cuando nos trasladamos de nuestra ciudad natal, Blumenau, para jugar en Sao Paulo y luego en Skopje, Macedonia. Tuve una infancia feliz, jugábamos mucho en la calle con mis hermanos y amigos. Los veranos eran en la playa. Mi madre era profesora de preparación física y siempre nos mantenía activas y haciendo actividades divertidas.

¿Cuándo te diste cuenta de que querías jugar profesionalmente?

Empecé a jugar más o menos con 11-12 años y a los 14 ya tenía claro que quería ser profesional y jugar en Europa. En Brasil, el nivel de las ligas y los clubes de balonmano sigue siendo amateur. Las personas que han jugado conmigo siempre me recuerdan muy centrada a una edad muy temprana.

¿Cómo fue la experiencia de jugar con tu hermana en el Kometal Skopje?

Fue algo totalmente nuevo para mí. Tuve que adaptarme a una nueva cultura, a otro tipo de balonmano, de mucho nivel. Fue una suerte tener a mi hermana allí, nos apoyábamos mucho y ¡hacíamos muy buena pareja en defensa! Teníamos muchos amigos brasileños que vivían en Skopje, así que nos reuníamos los fines de semana siempre que podíamos.

«Fue una suerte tener a mi hermana en el Kometal Skopje, nos apoyábamos mucho y ¡hacíamos muy buena pareja en defensa!»

¿Cuáles son tus mejores cualidades dentro y fuera de la pista?

Soy muy disciplinada, muy positiva y trabajo en equipo. Me gusta estar con la gente y aprender de las mejores mentalidades.

¿Qué es lo que más te asusta de la retirada?

No saber qué vendrá después. Tenemos planificado cada paso de nuestra carrera, y este periodo de transición es el que me preocupa. ¿Voy a encontrar algo que me guste tanto como el balonmano? ¿Podré transmitir mi experiencia a las generaciones futuras? ¿Seré capaz de destacar en el mundo del balonmano desde fuera? Demasiados pensamientos, pero, por un lado, estoy tranquila porque estoy haciendo lo que está bajo mi control, que es prepararme económicamente y estudiar. Seguro que esto me abrirá más oportunidades para mi próxima carrera.

«Demasiados pensamientos sobre la retirada, pero, por un lado, estoy tranquila porque estoy haciendo lo que está bajo mi control, que es prepararme económicamente y estudiar»

¿Qué te gustaría hacer en el futuro?

Me gustaría trabajar en balonmano, o en una empresa deportiva a la que pueda ayudar a mejorar, compartir valores similares y marcar la diferencia. Mi objetivo es trabajar en la Federación Europea de Balonmano o en la Federación Internacional, ojalá pueda tener una oportunidad. Estoy poniendo de mi parte y ya veremos lo que pasa. Tengo la mente abierta y, por supuesto, estaría abierta a trabajar en otros deportes, pero mi primera opción es el balonmano, y especialmente el femenino, donde veo mucho margen de mejora.

Eduarda Amorim: “Los deportistas formados debemos estar ahí para dar el toque humano a la industria del deporte”

Siendo deportista profesional en activo, ¿qué te impulsó a estudiar el máster en gestión deportiva?

Es importante estudiar. En realidad, el preparador físico que teníamos en Río’2016 fue quien me animó a dar el paso. El año pasado iba a ser el último de mi carrera, así que empecé a buscar algunas opciones. Supe acerca de Johan Cruyff Institute por un jugador de balonmano de Barcelona, que siempre estaba compartiendo sobre sus estudios en internet. Yo estaba buscando información de programas de gestión deportiva en Europa, donde quiero trabajar. Revisé las diferentes opciones y decidí solicitar una beca para el Master en Gestión Deportiva Online a través de The Cruyff Athlete Fund. Es realmente positivo incentivar y ayudar a los deportistas en su formación. Una beca puede cambiar la vida de los deportistas e inspirarles para que la industria del deporte sea aún mejor y más equitativa. Para nosotros es un modo de poder devolver a la sociedad todo lo que el deporte nos ha proporcionado a lo largo de nuestra carrera.

«Mi objetivo es trabajar en la Federación Europea de Balonmano o en la Federación Internacional, ojalá pueda tener una oportunidad. Estoy poniendo de mi parte y ya veremos lo que pasa»

¿Qué importancia tiene la educación para los deportistas mientras están en activo?

Muy importante. Tenemos la peculiaridad de construir dos carreras. Nos entrenamos y preparamos mucho para la primera, pero también es importante prepararnos para la segunda. El deporte tiene sus riesgos y una carrera deportiva puede terminar muy pronto, así que es importante tener una educación de fondo; no todos los deportes son tan estables económicamente, es necesario prepararse para el futuro.

¿Qué tal tu experiencia con el máster?

Es todo un reto. Al principio fue un poco duro porque hay que coger el ritmo. Además, mis planes de vida antes de Covid eran totalmente diferentes. Decidí empezar el máster en septiembre porque se suponía que terminaría mi carrera en diciembre y quería tener más tiempo para dedicar al máster. Pero tuve que compaginar ambas cosas y, como soy bastante decidida, me empeñé en continuar. Es una cuestión de gestión del tiempo, entreno una o dos veces al día y me gusta estudiar por la mañana porque es cuando estoy más centrada, mi concentración es mayor. Más o menos, hay que estudiar 2-3 horas al día, depende del horario, pero después de dos meses se coge el ritmo y creo que es posible.

El horario era bastante abrumador en un periodo determinado, jugando en un club del máximo nivel y con la preparación olímpica con la selección nacional, así que hablé con mi tutor y fue fantástico que me permitieran ralentizar un poco el ritmo, así que en lugar de terminar en septiembre me graduaré en marzo.  Los deportistas estamos orientados a objetivos, tenemos que planificar muchas cosas en nuestra carrera deportiva, y cuando quieres estudiar también planificas cuándo quieres dedicar tu tiempo a hacerlo y cuándo quieres terminar. Al menos, somos muy disciplinados y buenos en la planificación.

«Como deportista tienes tu punto de vista, pero cuando estudias te das cuenta de todo lo que hay que hacer para poder trabajar de forma profesional»

¿Crees que los módulos están bien aplicados y responden a casos reales del deporte en sus diferentes ámbitos de gestión?

Totalmente y es interesante porque cuando estás en un club o en una organización nacional tienes tu punto de vista. Pero cuando estudias te das cuenta de todo lo que hay que hacer para poder trabajar de forma profesional. En cada módulo tenemos debates y me gusta participar porque puedes dar tu opinión, recibir la de los demás y el intercambio es realmente enriquecedor. Trabajamos con casos reales, así que tienes que aplicar lo que estás estudiando y esto es para mí realmente interesante porque tienes que presentar un evento, o un plan de marketing, no es sólo teoría.

«Es realmente positivo incentivar y ayudar a los deportistas en su formación. Una beca puede cambiar la vida de los deportistas e inspirarles para que la industria del deporte sea aún mejor y más equitativa»

¿Qué puedes aportar a la clase como deportista profesional?

Quizá la parte emocional. Eso es el deporte, emoción. A veces, cuando la gente empieza a trabajar en la gestión, intenta adoptar un enfoque más empresarial, y es normal, pero creo que los deportistas están ahí para dar ese toque humano, para recordarles que, si las cosas van bien en la pista, si todo el mundo está motivado, los resultados de esa gestión se verán.

Eduarda Amorim: “Los deportistas formados debemos estar ahí para dar el toque humano a la industria del deporte”

¿Cuál es tu aspecto favorito de la gestión deportiva y por qué?

Me gusta la forma en la que se tratan los diferentes temas del máster, es realmente aplicable, y lo mucho que creen en los deportistas para que trabajen después de su carrera en la parte de gestión. Realmente te ayudan a estudiar y conseguir tus objetivos y a estar seguro para dar los siguientes pasos. Esto es lo que más me gusta, y también cuando consigues esta otra perspectiva, te abren la mente. Por ejemplo, ahora estoy en el módulo de diplomacia deportiva y he visto muchos programas con Naciones Unidas, organizaciones que trabajan en proyectos sociales, etc. Es interesante porque a veces quieres marcar la diferencia y este tipo de proyectos pueden mostrarte el camino, cómo empezar, con quién conectar. Me interesa mucho.

«Me encanta de Johan Cruyff Institute lo mucho que creen en los deportistas para que trabajen después de su carrera en la parte de gestión. Realmente te ayudan a estudiar y conseguir tus objetivos y a estar seguro para dar los siguientes pasos»

¿A quién recomendarías este máster y por qué?

Lo recomendaría a deportistas y les aconsejaría hacerlo estando aún en activo porque está establecido en muchas culturas que cuando juegas no necesitas pensar en el día de mañana. Yo estoy jugando al más alto nivel, en la selección nacional y estudiando. Imagínate lo que puede hacer alguien que esté sólo en un club, o a nivel amateur. Se lo recomendaría a los deportistas, para que se inspiren con los estudios, pero también a todos aquellos que aman el deporte.

Johan Cruyff estaba convencido de que, con una buena formación académica, los deportistas son las personas más adecuadas para defender los intereses del deporte y dirigir las organizaciones deportivas, por su compromiso, experiencia, afán de superación y orientación a objetivos. Supongo que estará de acuerdo.

Por supuesto. Creo que es muy importante que haya deportistas trabajando en la parte de gestión, porque una vez que tienes este bagaje con un máster eres capaz de dirigir a la gente, de hacer mejor el balonmano, que es mi objetivo en el futuro. Mucha gente en la dirección no entiende nada de este deporte, así que es importante que alguien de dentro también dirija, es un plus. Es lo ideal, desde mi punto de vista.

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