“Al fútbol femenino no le hace ningún bien compararse constantemente con el masculino”

“Al fútbol femenino no le hace ningún bien compararse constantemente con el masculino”

Hablamos con Edgar Merino, ex alumno, agente para Chile de Johan Cruyff Institute, y director de Solo Cracks, agencia referencia en el fútbol femenino, quien defiende que al fútbol femenino no le hace ningún bien compararse constantemente con el masculino

El Mundial de Francia 2019 de fútbol femenino ha puesto números a esa sensación que tenemos todos de que el fútbol femenino es un deporte emergente que despierta cada vez mayor interés social, compromiso internacional y nivel de inversión.  Según información de la FIFA, el último mundial ha superado, por primera vez en la historia, los mil millones de espectadores en todo el mundo. Y es que más de 200 cadenas de televisión de 206 países se acreditaron para cubrir la competición y programaron una buena parte de los encuentros en sus fases decisivas en horario prime-time.

La eliminatoria de octavos de final entre Brasil y Francia fue el partido más visto de la historia del fútbol femenino, con casi 59 millones de espectadores; la final entre Estados Unidos y Holanda, alcanzó una punta de 5,58 millones en la televisión holandesa, récord de audiencia en el país desde la semifinal del mundial masculino en 2014; en Inglaterra, 11,7 millones de espectadores vieron la semifinal que enfrentó a su selección femenina frente a Estados Unidos; y en Estados Unidos, el partido de cuartos de final ante Francia atrajo a 6,1 millones de personas frente al televisor, según datos oficiales de la FIFA.

Tenemos entre nuestros ex estudiantes y agentes internacionales a un profesional que ha hecho del fútbol femenino su vida y con el que hablamos sobre su experiencia y el momento actual que vive uno de los deportes que tiene más impacto y un mayor recorrido de futuro. Él es Edgar Merino, ex estudiante del Máster en Gestión Deportiva de Johan Cruyff Institute, agente internacional en Chile de Johan Cruyff Institute, y director de Solo Cracks, una agencia que nació en Chile y que, con sólo cuatro años de actividad, es ya una agencia internacional que ha generado más de 100 traspasos de futbolistas femeninas de cuatro continentes.

Para contextualizar, ¿cuántas jugadoras ha tenido en el Mundial de Francia 2019?

Un total de 23 jugadoras a las que represento han participado en el último Mundial de Francia.

¿Cómo empezó su idilio con el fútbol femenino?

Mi primer contacto fue mientras estudiaba la carrera de periodismo en Chile, entrevistando a figuras del fútbol femenino. Como agente, empecé en el año 2015. Mi primera clienta fue Christiane Endler, la actual portera y capitana de la selección de Chile y del París Saint Germain. Yo ya tenía experiencia trabajando con otros deportistas a nivel de imagen, como Carolina Rodríguez, campeona mundial de boxeo, y Claudio Bravo, ex portero del FC Barcelona. Y en ese momento comenzamos a trabajar con Christiane, principalmente en temas de imagen. Ella tenía interés en volver a jugar en el extranjero, tener una oportunidad en Europa, y me convertí en su representante, no sólo a nivel de imagen sino también deportivo. Fue una muy buena experiencia y así empezó todo. En cosa de 4 ó 5 meses le conseguimos cuatro ofertas de países distintos, de Alemania, Noruega y dos de España. Finalmente acabó decantándose por el Valencia CF. Habíamos hecho un buen trabajo con Thiane que podíamos replicarlo con otras chicas que tenían el talento, pero no la visibilidad que te da una agencia. En ese momento, tomé la decisión de enfocarme definitiva y exclusivamente en el fútbol femenino. Hoy en día, tenemos más de 100 jugadoras representadas de 21 nacionalidades  diferentes y en todos los continentes: China, Emiratos Árabes, España, Francia, Australia, Estados Unidos, Sudamérica

Christiane Endler, jugadora del PSG, con su agente, Edgar Merino

Le llaman el ‘Felicevich’ del fútbol femenino. ¿Se reconoce en esa comparación?

En general, no me gustan mucho las comparaciones; las acepto porque hoy el fútbol masculino es más reconocido a nivel mediático. Pasa lo mismo con las jugadoras. Tampoco veo bien que a una chica se le diga que es ‘la Messi del fútbol femenino’; ellas merecen su propio reconocimiento. Tengo una jugadora a quien le pasa eso. Yo prefiero que la llamen por su nombre: Estefania Banini, la ‘crack’ del fútbol femenino, pero no que la comparen con un hombre. En mi caso, prefiero que me reconozcan por lo que yo he hecho con el fútbol femenino y no que me comparen con un representante de fútbol masculino. Al final, me han comparado con varios: con Felicevich, con Jorge Mendes, el representante de Cristiano Ronaldo y de José Mourinho. Si te comparan con gente que ha hecho bien las cosas, debes tomártelo bien, pero mi objetivo es poder hacer que el fútbol femenino siga creciendo, equiparando las condiciones y que, ojalá en algún momento, no me tengan que comparar con nadie.

¿Cómo ha cambiado la historia desde que empezó en esto al punto en el que está ahora?

Han pasado sólo cuatro años, pero he visto mucha evolución, en todos los sentidos: a nivel de exposición mediática, hoy en día dan los partidos por televisión y eso genera mucha audiencia; a nivel de asistencia a los partidos, cada vez son más estadios lo que se abren al fútbol femenino; a nivel de salarios, también van aumentando poco a poco, y eso también tiene que ver con que el mercado está creciendo; se van mejorando los patrocinios, con mejores relaciones comerciales. Cuando empecé en Latinoamérica éramos la agencia pionera; hoy han surgido otras a raíz del ‘boom’. Por poner un ejemplo: la temporada pasada, en la Liga femenina española de Primera División había 9 chilenas, todas representadas por Solo Cracks. Hace 4 años no había ninguna y pasamos a encabezar la lista de los países con más jugadoras en la Liga Iberdrola. También representamos a tres jugadoras colombianas y algunas de Argentina.  En ese sentido, creo que hemos ayudado y contribuido bastante al crecimiento del fútbol femenino latinoamericano. Empezamos ahí, pero a día de hoy también representamos jugadoras de Estados Unidos, Japón, Lituania, España… Tenemos jugadoras de cuatro continentes distintos. Ya podemos decir que somos una agencia mundial.

¿A qué atribuye la fiebre repentina por el fútbol femenino?

Lo atribuyo a un trabajo que se ha venido realizando desde hace años, por parte de distintos actores, instituciones, algunos clubs que se han implicado mucho, de la propia Liga española, que ha hecho un excelente trabajo con el fútbol femenino. También se debe a un tema cultural, hoy en día la mujer tiene otro rol en la sociedad, la mujer pide otras cosas, y se las merece porque una mujer hace el mismo esfuerzo que el hombre o incluso mayor, ya que, al no tener grandes salarios, tienen que dedicarse a trabajar, a estudiar y complementarlo con el fútbol. Han ido ganando terreno con el tiempo y las diferentes coyunturas sociales también han aportado un poquito.

Hay quien sigue pensando que invertir en fútbol femenino todavía no es del todo rentable. ¿Es ya un negocio o un fenómeno de responsabilidad social?

Es un poco de ambas, un negocio y un fenómeno de responsabilidad social. En cualquier negocio, cuando quieres emprender, hay que invertir e, incluso, debes estar dispuesto a perder. Si crees que te va a ir bien de inmediato, dedícate a otra cosa. El fútbol femenino es rentable; mi empresa lo es, pero eso no quiere decir que haya sido fácil al inicio. Al principio invertí mucho, pedí créditos, estuve endeudado, pero hemos logrado que Solo Cracks sea una agencia rentable, con convenios comerciales, patrocinios de algunas jugadoras, hemos generado ya más de 100 traspasos a nivel mundial, y eso ha hecho que nuestro trabajo sea rentable. Pero uno tiene que estar dispuesto a invertir primero.

¿Con qué compite hoy en día el fútbol femenino?

Al fútbol femenino no le hace ningún bien estar comparándose constantemente con el fútbol masculino. Tiene que seguir su propio camino, tiene cosas que todavía se pueden potenciar y desarrollar mucho, por ejemplo, volver a traer a la familia al estadio. El público que hoy en día va a ver fútbol femenino es un público muy familiar, de niños con sus padres y sus abuelos; eso es algo que el fútbol masculino ha ido perdiendo. Creo que el fútbol femenino puede aprovechar estas otras cosas, externalidades positivas que tiene, para valorar mejor su producto. Tiene que seguir su propio camino y transformarse en un deporte rentable.

¿Cómo debe reforzarse la visibilidad del fútbol femenino más allá de las grandes competiciones como un Mundial o una final de la Champions League?

Haciendo un trabajo de las distintas partes, de todos los actores que intervienen, ya sean federaciones, clubs, medios de comunicación, los propios agentes y las mismas jugadoras también tienen que poner de su parte, hacer de su deporte algo más atractivo. Las jugadoras deben pensar también en su deporte como espectáculo, concienciarse de que su imagen ya está siendo visible.  Cuando todas empiecen a tener esa visión, también va a ser más fácil para los medios, para las marcas, para los clubs, vender a sus propias jugadoras, posicionarlas mejor. Creo que es una responsabilidad de todos los actores involucrados en esta industria. También hay que preocuparse mucho por las redes sociales, porque hoy en día son un medio de comunicación en sí mismo. Hace 10-15 años no teníamos esa posibilidad. Hoy, cada jugadora es un medio de comunicación en sí misma y puede comunicar lo que quiera a sus fans y generar una relación de cercanía y una sinergia con sus patrocinadores que antes era muy complicado que existiera.

El presidente de la UEFA asegura que “el potencial del fútbol femenino no tiene límites”. ¿Podemos poner cifras a ese argumento?

Los datos de audiencia del último Mundial de Francia 2019 han sido espectaculares. A los más de mil millones de telespectadores de 206 países, hay que añadir que se han vendido más de un millón de entradas; el promedio de asistencia a los estadios ha superado el 75%; en la final de Lyon asistieron al campo 57.900 espectadores; la camiseta de la selección femenina de Estados Unidos ha sido la más vendida de la historia en Nike.com; hubo más de 171 millones de visualizaciones de vídeos a través de las redes sociales de la FIFA… Se proyecta un crecimiento mundial cercano al doble de licencias federativas de aquí al año 2025, para llegar a los 60 millones de jugadoras; los grandes clubs europeos, véase Juventus, Manchester United o Real Madrid, ya han anunciado que tendrán equipo femenino y en España, Mediapro acaba de anunciar la compra de los derechos de retransmisión de la Liga femenina por 9 millones de euros. El fútbol femenino es presente y es futuro. Llegó para quedarse y para dar otra visión a la sociedad y al deporte; sin lugar a dudas, vamos a seguir creciendo.

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El fútbol es el deporte más popular del mundo y quizás el más poderoso; vincula comunidades, mueve emociones y rompe barreras culturales. El fútbol también se ha convertido en una de las industrias más rentables, con un impacto importante en el desarrollo económico por las infraestructuras, los patrocinios, los derechos de televisión y los transfers de los jugadores.

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