
Grandvalira acoge este fin de semana la Copa del Mundo Femenina de esquí alpino con Lindsey Vonn como gran atracción, una audiencia prevista de 80 millones de espectadores en todo el mundo y 1,7 millones de presupuesto para dos días de competición
Cuando Lindsey Vonn, la tercera deportista más mediática y con más ganancias del esquí alpino, aterrice este fin de semana en la estación de Grandvalira con su helicóptero de Red Bull, 16 cadenas de televisión de todo el mundo estarán pendientes de captar el momento.
La esquiadora estadounidense, ex novia del golfista Tiger Woods y bautizada como la ‘Sharon Stone del esquí’ por su increíble parecido con la actriz, es la gran atracción de la Copa del Mundo de esquí alpino que se celebra este fin de semana en la estación andorrana de Grandvalira. Y lo es tanto por motivos deportivos como por su interés en seguir llamando la atención más allá de las pistas.
Es la esquiadora con mayor número de victorias en la historia de la Copa del Mundo (76), a sólo 10 triunfos del récord absoluto del sueco Ingemar Stenmark (86), y una deportista a la que adoran patrocinadores y medios de comunicación por su amor al ‘show business’. Su última rebeldía ha sido posar desnuda para la revista Sports Illustrated luciendo la moda del ‘bodypainting’.

Grandvalira lleva cuatro meses preparando sin descanso la pista Áliga, en el sector de El Tarter, para que esta edición supere el éxito conseguido en 2012 en su estreno como sede de la Copa del Mundo. “A las 10h30 del sábado 27 de febrero estaremos en directo en todo el mundo”, dice David Hidalgo, director corporativo de Grandvalira y profesor de eventos deportivos en Johan Cruyff Institute. “Un evento de máximo nivel como la Copa del Mundo de esquí alpino, no nos hace ganar dinero como estación, pero nos posiciona, sobre todo en mercados internacionales, como una estación de primer nivel. La publicidad que nos da estar en el calendario de la Federación Internacional de Esquí (FIS) no la podríamos pagar con una campaña”, reconoce. Tienen un presupuesto de 1,7 millones de euros para dos días de competición. “Es una cantidad importante. Los derechos de televisión nos permiten cubrir unos 350.000 euros y los patrocinadores, un millón de euros; el resto lo pone la estación, pero tenemos una repercusión mediática muy importante que vale la pena”.
Grandvalira cuenta con un equipo humano de una extraordinaria experiencia en la montaña. “El personal que trabaja en la Copa del Mundo es el mismo que gestiona la estación durante toda la temporada de invierno. Para nosotros es un reto, porque durante este fin de semana en que la estación sigue abierta al público y podemos tener más de 20.000 personas esquiando, tenemos doble trabajo, pero es también un seguro. A eso hay que añadirle que es un evento de país y todo el mundo se vuelca para que salga perfecto”.
UN GRAN OPERATIVO
Un total de 400 personas (100 de organización y 300 voluntarios) estarán pendientes de la Copa del Mundo, cuyos preparativos arrancaron en el mes de noviembre. El director de competición, el ex esquiador olímpico español Jordi Pujol, tendrá a 200 personas trabajando en pista desde el día 25 al 28 de febrero. De ellos dependerá que Lindsey Vonn y las rivales que quieran batirla tengan las condiciones perfectas e idénticas para enfrentarse al crono. “Desde que empezamos a trabajar en noviembre, el 40% de mi trabajo se centra en la Copa del Mundo”, explica Jordi.
“El calendario de la FIS se determina a 5 años vista y para nosotros es un honor organizar dos de las pruebas, el súper gigante y la combinada alpina, porque competimos contra Estados Unidos, Austria, Suiza…”. Para otorgar las sedes, el Consejo de la Federación Internacional tiene en cuenta varios aspectos: la experiencia previa en competiciones de montaña, el voluntariado, la capacidad organizativa, la contextualización de país, la tradición deportiva y logística concentrada y aspectos políticos. “Andorra tiene mucha experiencia en competición; organizamos el campeonato del mundo de mountain bike 2015, el Tour de Francia ha venido muchas veces, tenemos el Campeonato del Mundo de trial, y ser un país pequeño tiene sus ventajas: todo el mundo lo ve como un evento propio y todo está en un radio de 4 kilómetros como máximo”, destaca Jordi.
CONTROLAR TODOS LOS DETALLES
Su experiencia como ex esquiador olímpico le permite también controlar todos los detalles y dar importancia a ciertos colectivos que no todo el mundo tiene en cuenta. “Tenemos 70 corredoras, 150 técnicos de equipos, unos 120 periodistas acreditados, 93 efectivos de seguridad y emergencias, 700 VIP’s, unas 12.000 personas de público en la estación y millones viéndonos por televisión. Todo tiene que salir perfecto y para mí, las prioridades son las corredoras, los esquímans o técnicos de equipos y la prensa”. Volviendo al poderío de Lindsey Vonn, Jordi Pujol explica que “ella sola lleva 25 pares de esquís. No hay hotel que quiera tener la responsabilidad de custodiar este material porque es único. Nosotros disponemos de un hotel en la estación con un garaje inmenso que nos cede el espacio para que trabajen los esquimans. Lindsey lleva tres mecánicos para ella sola (uno está siempre dentro del garaje y los otros dos los tiene en pista valorando el estado de la nieve en todo momento para saber qué esquí escoger. Los esquimans son un colectivo muy importante en quien nadie piensa, pero que yo tengo muy bien cuidado porque sé el papel que juegan por mi experiencia como ex esquiador olímpico”.

Es muy importante que todas las esquiadoras tengan las mismas posibilidades, desde la primera que estrena la pista a la última. Y eso supone una preparación exquisita de la nieve. “Si no preparas bien la pista, con el paso de las esquiadoras se va deteriorando y a partir de la décima es imposible que pueda hacer el mismo tiempo que la primera. El objetivo es que todas tengan las mismas posibilidades”, explica Jordi. Entre otros detalles, la pista Áliga cuenta con 67 cañones de nieve artificial en pista. “Los podemos controlar desde el móvil, van numerados y se le puede dar menor o mayor calidad a la nieve. Para competición, necesitas nieve muy compacta. Tenemos que tener siempre 70 cms. de nieve en todo el ancho de la pista, a lo largo de los 3 kilómetros de recorrido. Unas máquinas con tres maquinistas a 5kms./h. están 15 horas trabajando sólo en esa parte. Cada mañana recibo un gráfico de la pista y se ve en cada metro lineal cuánta nieve hay. Es un trabajo de muchas horas, muy lento y muy laborioso. Y cuando la pista está preparada hay que hacer diariamente unas catas de nieve. Estamos 32 horas sin parar para hacer una pista, en turnos de 5 horas”.
Y cuando está todo preparado, hay que empezar a trabajar en la seguridad, con redes fijas ancladas a la nieve. “Se organizan equipos que trabajan día y noche para poner las redes, y si nieva, que es muy habitual, hay que volver a levantar las redes y recolocarlas”. El día anterior a la competición, llega un equipo de 70 derrapadores para pulir la pista. Y durante la competición, salen en grupos de dos, después de cada corredora, para seguir alisando.

La Copa del Mundo es, sin duda, un gran escaparate a nivel mundial. “Este evento ha posicionado a Andorra entre las estaciones de esquí de primer nivel y desde que la organizamos por primera vez en 2012, hemos notado que la clientela ha aumentado considerablemente a lo largo de toda la temporada. Ahora tenemos clientes de 40 nacionalidades diferentes y estratégicamente, la Copa del Mundo ha contribuido mucho”, explica David Hidalgo. El 12 de febrero de 2012, 94 millones de espectadores vieron en algún momento algo de Grandvalira por televisión; este año se calcula que la audiencia potencial en pantalla supere los 80 millones, y la estación ya se ha asegurado volver a formar parte del Gran Circo blanco a tres años vista.
En 2019, Grandvalira acogerá también las finales de la Copa del Mundo, un reto en mayúsculas: nueve carreras (slalom gigante, súper gigante y descenso) en categoría masculina y femenina y que, al tratarse de las finales, puntúan doble en la Copa del Mundo, además del ‘National Teams Events’, un gigante paralelo por equipos.
Pero eso será en 2019. De momento, el país se preparada para disfrutar del mejor esquí femenino este fin de semana. El mundo de la nieve estará pendiente.

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