Sam Parfitt, CEO y fundador de The True Athlete Project: “El deporte tiene un enorme potencial para transformar la vida de millones de personas”

julio 22, 2026

Sam Parfitt, CEO y fundador de The True Athlete Project: “El deporte tiene un enorme potencial para transformar la vida de millones de personas”.

Sam Parfitt es CEO y fundador de The True Athlete Project (TAP), una organización internacional que trabaja para transformar la cultura del deporte a través de un enfoque más humano e integral.

Según un estudio publicado en Nature, alrededor del 35 % de los deportistas de élite experimentan problemas de salud mental, siendo el burnout uno de los trastornos más habituales. Aunque figuras como Simone Biles, Michael Phelps o Naomi Osaka han contribuido a visibilizar esta realidad, las cifras demuestran que aún queda mucho camino por recorrer.

Sam Parfitt conoce esta situación de primera mano. Tras trasladarse de Inglaterra a Estados Unidos para competir en la División I de la NCAA, una sucesión de lesiones y operaciones marcó su carrera deportiva y afectó profundamente a su salud mental. Aquella experiencia le hizo comprender la paradoja del deporte: su enorme capacidad para transformar vidas y, al mismo tiempo, el daño que puede causar cuando se desarrolla en entornos poco saludables.

En esta entrevista explica cómo el deporte puede convertirse en una herramienta para mejorar el bienestar, el papel que desempeña el mindfulness en el rendimiento y la salud mental, y las oportunidades que abre la reciente colaboración entre The True Athlete Project y Johan Cruyff Institute.

The True Athlete Project nació para transformar la cultura del deporte. ¿Cuáles son los principales desafíos que ves hoy y por qué es necesario un cambio?

Creo que el deporte refleja muchos de los desafíos que vive actualmente la sociedad. Antes que deportistas, somos personas, y eso significa que también experimentamos problemas como el aislamiento, la incertidumbre o la crisis de salud mental que afecta a tantos ámbitos de nuestra vida.

El gran reto consiste en ayudar a las personas a sentirse conectadas consigo mismas, con los demás y con el mundo que las rodea. Cuando eso ocurre, recuperan la sensación de que pueden influir en su propia vida. Y ahí el deporte puede desempeñar un papel extraordinario.

Millones de personas construyen algunos de los recuerdos más importantes de su vida a través del deporte. Sin embargo, con demasiada frecuencia esa experiencia acaba siendo perjudicial o sigue respondiendo a modelos que ya no se ajustan a las necesidades actuales.

Estamos desaprovechando una oportunidad enorme. El deporte tiene un enorme potencial para marcar la vida de millones de personas.

«Debemos preguntarnos cómo crear entornos que permitan desarrollar todo ese potencial. Esa es precisamente la misión de The True Athlete Project».

El deporte suele asociarse con beneficios para la salud mental, pero también puede contribuir al agotamiento, la ansiedad o el abandono. ¿Cómo puede convertirse en una herramienta más poderosa para el bienestar?

El mindfulness constituye el núcleo de nuestro trabajo porque responde a muchas de las necesidades que vemos tanto en deportistas como en entrenadores y responsables del rendimiento.

En primer lugar, mejora el rendimiento. Ayuda a dirigir la atención hacia el momento presente y a gestionar las emociones bajo presión. Como jugador de tenis, disponía de apenas veinte segundos entre puntos para respirar, recuperar la concentración y prepararme para el siguiente. Ese pequeño espacio marcaba una gran diferencia.

Sam Parfitt y el equipo de The True Athlete Project en el campus de Barcelona de Johan Cruyff Institute.

Pero sus beneficios van mucho más allá del rendimiento deportivo.

«La evidencia científica demuestra que el mindfulness contribuye a mejorar el sueño, fortalecer el sistema inmunológico y reducir los efectos del estrés prolongado, además de ayudar a prevenir o gestionar problemas como la ansiedad y la depresión».

Hay un tercer aspecto que para nosotros es igual de importante. Cuando estas prácticas invitan a reflexionar sobre quiénes somos y el impacto que queremos tener en el mundo, también nos ayudan a actuar de acuerdo con nuestros valores. Nos permiten reconocer cuándo nos alejamos de ellos y recuperar el rumbo.

Por eso entendemos el mindfulness desde una perspectiva amplia: mejora el rendimiento, favorece el bienestar y contribuye a construir una cultura deportiva más saludable. Ese enfoque es el que diferencia nuestro trabajo y el que vemos que conecta con deportistas, entrenadores y organizaciones.

¿Podrías compartir algún ejemplo concreto de cómo el mindfulness beneficia a los deportistas?

Sí, hay muchísimos. Actualmente trabajamos con estudiantes de secundaria en Estados Unidos y Reino Unido. Cuando llegamos a un grupo solemos encontrarnos con un modelo muy tradicional: el entrenador da instrucciones, los jóvenes escuchan y tratan de no destacar.

Cuando cambiamos esa dinámica y nos sentamos todos en círculo, incluido el entrenador, el ambiente se transforma. Las personas dejan de sentir que tienen que interpretar el papel del deportista fuerte e invulnerable y empiezan a relacionarse de una forma mucho más auténtica.

Los efectos más profundos del mindfulness requieren práctica, pero el cambio en el clima del grupo suele percibirse casi de inmediato. A veces bastan diez respiraciones conscientes para que todos se sientan más tranquilos, más presentes y descubran que un entorno deportivo también puede vivirse así.

Eso facilita que los jóvenes se comuniquen mejor con sus entrenadores y expresen con mayor libertad lo que sienten.

Recuerdo especialmente a una deportista con la que trabajábamos a través de una federación británica. Después de asistir a una de nuestras primeras sesiones decidió acudir, por primera vez, a un servicio de apoyo psicológico. El ambiente que habíamos creado le hizo sentir que era un espacio seguro para dar ese paso.

Más tarde se incorporó a nuestro programa internacional de mentoría, donde estuvo acompañada durante un año por una mentora. Con el tiempo, ella misma se convirtió en mentora de otra joven deportista y empezó a impartir sesiones de mindfulness para atletas más jóvenes.

Ese es exactamente el efecto multiplicador que buscamos.

Cada persona vive una experiencia diferente. Algunos nos cuentan que estas herramientas les han ayudado a concentrarse mejor en los estudios; otros, a gestionar situaciones familiares difíciles; otros, a mejorar como entrenadores o a rendir mejor en la competición. Eso demuestra el enorme potencial que tiene este trabajo.

Sam Parfitt, CEO y fundador de The True Athlete Project: “El deporte tiene un enorme potencial para transformar la vida de millones de personas”

The True Athlete Project desarrolla programas para deportistas, entrenadores, educadores y organizaciones deportivas. ¿Qué iniciativas están teniendo un mayor impacto?

Trabajamos en distintos niveles del ecosistema deportivo. Por un lado, desarrollamos programas dirigidos a niños y jóvenes deportistas. Es un trabajo muy cercano y el impacto suele apreciarse rápidamente.

Al mismo tiempo, colaboramos con organizaciones como British Gymnastics, British Cycling o Skateboard GB para ayudarles a redefinir qué significa el éxito. Más allá de los resultados deportivos, trabajamos con ellas para construir culturas que prioricen el bienestar, la escucha y el impacto positivo que quieren generar.

También impulsamos proyectos junto a entidades como UK Sport para formar a deportistas como agentes de cambio social y crear alianzas que favorezcan una transformación más amplia del deporte.

Cuando detectamos necesidades que el sistema aún no cubre, desarrollamos nuestras propias iniciativas. El mejor ejemplo es nuestro Programa Global de Mentoría, que ya suma catorce ediciones.

Durante un año ponemos en contacto a jóvenes deportistas con atletas internacionales de distintos deportes y países. Además de las sesiones individuales, todos forman parte de una comunidad internacional en la que comparten talleres, experiencias y aprendizaje.

«Para los jóvenes es invaluable contar con alguien que ya ha recorrido ese camino. Pero quizá lo más interesante es el efecto que tiene sobre los propios mentores».

El cien por cien afirma que acompañar a otro deportista también mejora su propio rendimiento. Es un dato muy significativo porque desmonta la idea de que ayudar a los demás resta energía al alto rendimiento. Nuestra experiencia demuestra exactamente lo contrario.

Muchos entornos deportivos siguen priorizando ganar por encima de todo. ¿Cómo pueden las organizaciones crear culturas más saludables sin renunciar al alto rendimiento?

Es una cuestión que surge constantemente.

Todavía existe la idea de que, para alcanzar el máximo rendimiento, un deportista debe comportarse como una máquina y dejar de lado todo aquello que le hace humano. Sin embargo, mi experiencia me dice justo lo contrario.

Una de las mayores oportunidades que me ha dado The True Athlete Project ha sido conocer a deportistas de clase mundial. Y, salvo contadas excepciones, cuanto más alto es su nivel, mayor es también su comprensión de la complejidad del rendimiento.

«Descubren que no basta con el esfuerzo constante o con la filosofía del “no pain, no gain”. También hacen falta equilibrio, sensibilidad y capacidad para cuidar de uno mismo».

Por eso creo que debemos superar la falsa oposición entre compasión y exigencia. Durante años hemos entendido que ser compasivo significa rebajar el nivel de exigencia, cuando en realidad ocurre lo contrario.

La compasión favorece la motivación, mejora el aprendizaje, ayuda a prevenir lesiones y fortalece la resiliencia. No es una debilidad; es una herramienta para sostener el rendimiento a largo plazo.

Las prácticas de mindfulness forman parte de ese enfoque. No buscan que los deportistas sean menos competitivos, sino que desarrollen una fortaleza más profunda y sostenible.

The True Athlete Project y Johan Cruyff Institute han comenzado a colaborar recientemente. ¿Qué oportunidades esperas que genere esta alianza?

Estamos realmente ilusionados con esta colaboración.

«Todo el equipo de The True Athlete Project comparte ese entusiasmo porque sentimos que ambas organizaciones tenemos una visión muy similar sobre el papel que puede desempeñar el deporte en la sociedad».

Todo empezó durante el Sports Education Forum de Tbilisi, donde organizamos conjuntamente un taller y una mesa redonda sobre rendimiento sostenible y bienestar. Tuvimos la oportunidad de reunir a perfiles muy diferentes, entre ellos el médico de la selección nacional de fútbol de Georgia y una tenista profesional georgiana, que aportaron perspectivas muy enriquecedoras.

La respuesta de los asistentes fue muy positiva. Pudimos abrir una conversación sobre cómo construir un deporte que no solo aspire al éxito competitivo, sino que también contribuya al bienestar de las personas. Pero, sobre todo, hablamos de cómo convertir esa visión en acciones concretas.

Al día siguiente celebramos el taller Mental Health Beyond 101, en el que quisimos ir más allá de los conceptos básicos sobre salud mental. Nuestro objetivo era que los participantes no solo reflexionaran sobre estos desafíos, sino que terminaran la jornada con herramientas y un plan de acción que pudieran aplicar en sus propias organizaciones.

De cara al futuro, nos gustaría desarrollar nuevos talleres para líderes y entrenadores, impulsar programas que ayuden a los deportistas a convertirse en agentes de cambio social y explorar nuevas iniciativas junto a Johan Cruyff Institute.

Al final, compartimos una misma convicción: el deporte puede ser una fuerza extraordinaria para transformar vidas. Si conseguimos crear entornos más humanos y saludables, ese impacto será todavía mayor.

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