
Graduado del Máster en Administración y Dirección del Fútbol Online de Johan Cruyff Institute, Keegan Wasserfall es el CEO de Cape Town City FC, uno de los clubes más importantes de Ciudad del Cabo, que actualmente compite en la National First Division del fútbol sudafricano.
Las destacadas actuaciones de selecciones como Marruecos, Egipto o Costa de Marfil en el Mundial de la FIFA 2026 han vuelto a confirmar el crecimiento del fútbol africano y el enorme potencial del continente para competir al máximo nivel.
Para Keegan Wasserfall, una de las claves de ese crecimiento pasa por la educación. Antes de asumir la dirección de Cape Town City FC, desarrolló una amplia trayectoria como agente de jugadores y trabajó en áreas como la estrategia comercial y el desarrollo de marca, lo que le permitió conocer de primera mano el funcionamiento de la industria del fútbol en África.
Además de su labor en el club, es representante de Johan Cruyff Institute en África, donde impulsa alianzas en todo el continente para ampliar el acceso a la formación deportiva y contribuir a la profesionalización de la gestión del fútbol.
En esta entrevista, habla sobre su experiencia académica en el Máster en Administración y Dirección del Fútbol Online, analiza los retos y oportunidades del fútbol africano y comparte su visión sobre el futuro del deporte en el continente.
Has trabajado como agente, emprendedor y directivo de clubes. ¿Qué experiencia ha marcado más tu trayectoria?
Es una pregunta difícil de responder porque mi trayectoria ha estado marcada, sobre todo, por la etapa en la que dirigí mi propia agencia de representación. Sin duda, esa ha sido la experiencia que más ha influido en mi carrera.
Durante unos trece años trabajé como agente de fútbol desde Sudáfrica, gestionando traspasos de jugadores a distintos países. Esa etapa no solo marcó mi desarrollo profesional, sino también mi forma de entender la industria.
Además de la representación de futbolistas, también desarrollábamos proyectos en el ámbito comercial. Obtener la licencia de agente y conocer en profundidad la normativa me permitió adquirir una visión muy amplia del funcionamiento del fútbol profesional.
Esa experiencia fue fundamental para llegar hasta donde estoy hoy. Pero, sobre todo, despertó en mí el deseo de comprender mejor la industria y seguir formándome.
«Siempre he sentido curiosidad por entender el deporte desde una perspectiva más global. Por eso empecé a estudiar en Johan Cruyff Institute.»
Primero cursé varios programas cortos, después el Posgrado en Negocios y Administración del Fútbol Online y, finalmente, el Máster en Administración y Dirección del Fútbol Online, con el objetivo de ampliar mis conocimientos sobre el conjunto de la industria futbolística.
Recientemente has sido nombrado CEO de Cape Town City FC. ¿Cuáles son tus principales objetivos para el club y cuál es tu visión de futuro?
Estamos afrontando una temporada muy especial en el décimo aniversario del club. Poco antes de incorporarme como responsable del área comercial, el equipo descendió de categoría. Fue una campaña muy atípica para un club que acostumbraba a terminar entre los seis primeros de una liga de dieciséis equipos. Sin embargo, perdió parte de su identidad y de su estructura, apostó por una mayor inversión en fichajes y acabó descendiendo.
La pasada temporada fue nuestra primera en Segunda División y nos quedamos muy cerca del ascenso. Terminamos segundos en la liga y disputamos el playoff, pero finalmente no pudimos lograr el objetivo.
Ahora lo tenemos muy claro: queremos regresar a la máxima categoría. Esa es nuestra prioridad absoluta, porque de ello depende el desarrollo de todos los proyectos que tenemos por delante. Todos nuestros recursos y esfuerzos están centrados en ese objetivo.
A partir de ahí, nuestra visión es volver a consolidarnos como un club competitivo y practicar un fútbol ofensivo y atractivo, porque esa siempre ha sido la identidad de Cape Town City FC. Al mismo tiempo, queremos seguir generando oportunidades para los jóvenes talentos, formar futbolistas y ofrecerles un camino hacia el profesionalismo.
Para conseguirlo será imprescindible mejorar nuestras instalaciones. Uno de nuestros proyectos es construir un estadio propio con capacidad para 6.000 espectadores. Seríamos uno de los primeros clubes de Sudáfrica en disponer de un estadio en propiedad. Eso nos permitirá ofrecer una experiencia de partido completamente diferente y seguir fortaleciendo una marca dinámica, cercana y atractiva.
¿Cuáles son las mayores oportunidades para el crecimiento del fútbol africano en la actualidad?

Keegan Wasserfall, CEO de Cape Town City FC.
África ya ha demostrado que puede competir al máximo nivel. Lo estamos viendo también en el Mundial, con selecciones como Marruecos o Costa de Marfil firmando grandes actuaciones.
A lo largo de los años hemos visto a numerosos futbolistas africanos triunfar en algunos de los mejores clubes del mundo e incluso convertirse en referentes internacionales, pero siguen siendo casos aislados.
Si analizamos los países que están obteniendo mejores resultados, comprobamos que detrás existe un proyecto bien definido: una estrategia impulsada por las federaciones, inversiones en infraestructuras y un trabajo sólido en el fútbol base.
«El gran reto del fútbol africano sigue siendo el desarrollo».
Si el resto del continente sigue ese camino, aprovechando además el apoyo de la FIFA y los programas que pone a disposición de las federaciones, podremos dar un salto de calidad muy importante. Necesitamos fortalecer el fútbol formativo, mejorar la preparación de los entrenadores y tener la paciencia necesaria para desarrollar a los jugadores durante los próximos cinco o diez años.
También debemos profesionalizar las ligas de todo el continente, no solo las de países como Sudáfrica, Marruecos o Egipto. Necesitamos competiciones bien organizadas, dirigidas por profesionales preparados tanto en la gestión deportiva como en la administración del negocio del deporte. Solo así veremos una mejora generalizada del fútbol africano y una Liga de Campeones de la CAF cada vez más competitiva.
¿Qué competencias necesitan los futuros líderes deportivos africanos para tener éxito?
Creo que el nivel de gestión deportiva en África todavía tiene un amplio margen de mejora. Y no ocurre únicamente en el fútbol, sino en buena parte del deporte. Evidentemente, la situación varía de un país a otro, pero es un reto común en gran parte del continente.
Por eso he trabajado muy estrechamente con Johan Cruyff Institute para facilitar el acceso a la formación. No es un camino sencillo, porque siempre aparecen dificultades, pero estoy convencido de que la educación es el punto de partida.
Del mismo modo que para entrenar en una liga profesional se exige una licencia UEFA Pro o una licencia CAF A, también debería existir una formación mínima para quienes gestionan los clubes.
No me refiero únicamente a estudiar en Johan Cruyff Institute. Creo que tanto la FIFA como la CAF deberían impulsar programas específicos para mejorar la preparación de los profesionales que trabajan en la gestión deportiva.
Necesitamos personas bien formadas en aspectos esenciales como el sistema TMS, la inscripción de jugadores, la normativa sobre transferencias, la regulación deportiva o la administración de clubes. Ese es uno de los grandes déficits del fútbol africano en la actualidad.
«Si conseguimos implantar programas formativos accesibles y establecer unos requisitos mínimos para los clubes, empezaremos a contar con los profesionales necesarios para hacer crecer la industria y dar un paso definitivo hacia su profesionalización».
¿Cómo influyeron tus estudios en Johan Cruyff Institute en tu carrera profesional?
Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de que estaba siguiendo un camino completamente distinto.
En aquel momento era agente de jugadores, tenía mi licencia y conocía en profundidad la normativa. Ese era mi ámbito de especialización. Sin embargo, siempre sentí curiosidad por entender mejor cómo funcionaban los clubes y las federaciones.
Esa inquietud fue precisamente la que me llevó a estudiar en Johan Cruyff Institute. A medida que avanzaba en el programa y analizaba casos prácticos sobre gestión de clubes, estrategia comercial, mercado de fichajes y el negocio del fútbol en su conjunto, descubrí una dimensión completamente nueva de la industria.
Poco a poco fui alejándome del mundo de la representación para interesarme cada vez más por trabajar dentro de un club o de una organización deportiva, porque comprendí el impacto que podía generar desde ese ámbito.
Para mí, la educación es fundamental si queremos mejorar el deporte en África.
«Johan Cruyff Institute desempeñó un papel decisivo en ese proceso porque me proporcionó conocimientos que hoy puedo aplicar tanto en mi labor como CEO como en las responsabilidades que desempeñé anteriormente en el área comercial».
Gracias a esa formación aprendí a identificar oportunidades de negocio que antes pasaban desapercibidas para mí, simplemente porque comprendía mucho mejor el funcionamiento del ecosistema global del fútbol.
Además, como africano, también soy consciente de que Europa lleva ventaja en muchos aspectos de la industria. Poder conocer cómo trabajan los clubes europeos y aprender de sus modelos de gestión ha sido una experiencia enormemente enriquecedora.
A ello se suma la red internacional de contactos que ya había construido durante mi etapa como agente. Combinar esa experiencia con los conocimientos adquiridos en Johan Cruyff Institute me ha permitido incorporar nuevas ideas y enfoques a mi trabajo diario.
¿Cuál es tu visión para el fútbol africano durante la próxima década?
Mi deseo es que, dentro de diez años, haya más selecciones africanas compitiendo al máximo nivel. No solo Marruecos, Costa de Marfil o Egipto. También me gustaría volver a ver a Nigeria entre las grandes potencias, después de haberse quedado fuera del último Mundial, y que Sudáfrica continúe creciendo y consolidándose como una selección competitiva.
Pero el verdadero desafío es conseguir que ese progreso sea sostenible. Si hacemos todo lo que he comentado, mejorar la gestión, reforzar el fútbol base y apostar decididamente por el desarrollo de los jugadores, y trabajamos con una estrategia a largo plazo, podremos empezar a competir por los grandes títulos.
No quiero aventurar que África vaya a dominar el fútbol mundial, pero sí creo que puede aspirar a competir de tú a tú con las mejores selecciones, desde las categorías inferiores hasta la absoluta. Podemos luchar por estar entre las cuatro mejores selecciones del mundo, pelear por medallas olímpicas y aspirar a grandes éxitos internacionales.
«África ya ha demostrado en el pasado que tiene capacidad para lograrlo. El reto ahora es convertir esos éxitos puntuales en una realidad constante.»
Pero, para conseguirlo, antes debemos resolver lo que considero la base de todo: la gestión y la administración del fútbol.
Mirando atrás, ¿cuál ha sido la mayor lección que te ha enseñado el fútbol?
Es una pregunta muy interesante, porque en el fútbol no hay dos días iguales. Cada jornada trae nuevos retos, nuevas decisiones y nuevas situaciones que afrontar.
Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que cada persona vive y entiende el fútbol de una manera diferente. Por mucho que te esfuerces, nunca conseguirás que todo el mundo esté satisfecho.
Por eso creo que es fundamental mantenerse fiel a unos valores. Cuando un club tiene una identidad clara y unos principios bien definidos, todas las decisiones que toma, dentro y fuera del terreno de juego, deben ser coherentes con ellos.
También he aprendido la importancia de la resiliencia. Siempre digo que el fútbol puede regalarte algunos de los momentos más felices de tu vida, pero también las mayores decepciones. Puedes vivir un descenso, perder una final o atravesar etapas muy difíciles. Lo maravilloso de este deporte es que siempre ofrece una nueva oportunidad para levantarse y volver a intentarlo.
Cuando pienso en todo lo que me ha dado el fútbol y en las personas con las que he tenido la suerte de trabajar a lo largo de mi carrera, me doy cuenta de que es una industria extraordinaria porque conecta a personas de cualquier lugar del mundo y de cualquier origen. Puedes ver a unos niños jugando en un descampado y, unas horas después, entrar en un estadio lleno para presenciar un partido al máximo nivel. Al final, todos comparten la misma pasión. El fútbol tiene una capacidad única para unir a las personas.
«Estoy convencido de que el fútbol es un verdadero motor de transformación social. Y precisamente por eso debemos seguir invirtiendo no solo en el juego, sino también en las personas, en la formación y en la educación. Ahí es donde empieza el verdadero cambio.»




