La profesionalización del fútbol femenino, ¿sólo una cuestión de tiempo?

La profesionalización del fútbol femenino, ¿sólo una cuestión de tiempo?

Las jugadoras quieren aprovechar el impulso del Mundial de Francia 2019, que registró audiencias millonarias, para intensificar sus reivindicaciones en su lucha hacia la profesionalización del fútbol femenino

El fútbol femenino recordará el Mundial de Francia 2019 como el más importante de su historia hasta la fecha. Por primera vez se superaron los mil millones de telespectadores de 206 países y el millón de entradas vendidas, siendo el promedio de asistencia a los estadios superior al 75%. Ni las predicciones más optimistas de la FIFA apuntaban a tales cifras. Pero han tenido que disputarse hasta ocho ediciones del Mundial para que el fútbol femenino haya conseguido realmente reivindicar su existencia. Unos pensarán que es poco tiempo; sus protagonistas, sin embargo, creen que ya es suficiente. La conquista de derechos no es una cuestión de fe en el fútbol femenino, es una aportación constante de argumentos sólidos en esa lucha hacia la profesionalización.

Y en ese camino, están implícitas protestas y sacrificios en pos de un futuro mejor. El Mundial de Francia 2019 no tuvo entre sus protagonistas a la mujer que ganó el primer Balón de Oro de la historia del fútbol femenino en 2018, una distinción que se entrega en el fútbol masculino desde 1959 por iniciativa de la revista ‘France Football’. La noruega Ada Hegerberg renunció ir al Mundial como mejor forma de denunciar la discriminación todavía hoy existente en el fútbol femenino. En su discurso frente a los máximos dirigentes y protagonistas de este deporte, Ada dio las gracias “a mis compañeras del Lyon porque sin ellas esto no hubiera sido posible y a ‘France Football’ por la iniciativa. Y a las más jóvenes os digo que creáis en vosotras”, dijo ella que ha alcanzado el máximo nivel con tan sólo 23 años.

Megan Rapinoe, máxima estrella de la selección de Estados Unidos cuatro veces campeona del mundo, y ganadora de los premios ‘The Best 2019’ de la FIFA a la mejor jugadora del año, también aprovechó ese altavoz para lanzar un mensaje al mundo. “Necesitamos un verdadero cambio. Si todos estuvieran igual de molestos por la falta de pago igualitario o la falta de apoyo al deporte femenino y no sólo las mujeres, eso sería una inspiración máxima”, dijo Megan. Y añadió: “Tenemos una gran oportunidad como futbolistas profesionales, tenemos éxito financiero y en otros sentidos, una visibilidad enorme, tenemos una oportunidad única que no tiene el resto de deportes y es usar este bello deporte para cambiar realmente el mundo. Es lo que les pido a todos, ojalá hagan algo al respecto con todo el poder que hay en esta sala”.

Un deporte por desarrollar

El fútbol femenino sigue creciendo a dobles dígitos en popularidad, y el dinero va llegando, aunque sea a cuentagotas. A pesar de la atención que acapara, es un deporte todavía en vías de desarrollo. La cobertura televisiva, imprescindible para atraer nuevos patrocinadores al escenario, empieza a desplegarse. Históricamente, los patrocinios de equipos femeninos o la venta de derechos de televisión de los torneos formaban parte de paquetes más amplios con su equivalente masculino. Actualmente, según Deloitte, alrededor del 60% de los equipos de fútbol femenino en las principales ligas de todo el mundo lucen en las camisetas un patrocinador diferente al del equipo masculino.

Visa, en un cambio de su estrategia de patrocinio, ha decidido también dar un paso hacia adelante e invertir la misma cantidad en la promoción del Mundial de Fútbol Femenino que en el masculino, 30 millones de dólares. “Puede que no lo recuperemos inmediatamente en términos de ROI, pero la nuestra es una apuesta a largo plazo”, apunta Stephen Day, director de patrocinio en Europa.

La FIFA presume de que actualmente 30 millones de mujeres juegan a fútbol en 180 países, una cifra que se ha multiplicado por cinco desde 1985, y tiene el objetivo declarado de alcanzar los 60 millones en 2026. De estos 30 millones, 5 millones tiene ficha a nivel nacional. La cuestión es, ¿en qué condiciones? Cuando hablamos de profesionales o semi-profesionales las cifras bajan de forma alarmante: sólo 3.600 jugadoras pueden vivir del fútbol a nivel europeo, según ‘The Economist’.

Datos de FIFPro desvelan que el salario medio de una futbolista profesional asciende a 8.162 euros al año. En la Superliga Femenina Inglesa (WSL), una de las competiciones más ricas en el fútbol femenino, el salario medio anual fue, en 2018, de 31.400 euros, apenas una centésima parte de lo que un jugador de fútbol profesional ‘medio’ puede embolsarse por temporada. Según Forbes, el deportista mejor pagado del mundo en 2019 es Leonel Messi, con unos ingresos de 127 millones de dólares (92 millones en salario y bonos y 35 millones en acuerdos de asociación y patrocinio). Ada Hegerberg, la futbolista mejor pagada del mundo, ingresa 400.000 euros al año.

Varias décadas de diferencia separan el fútbol masculino del femenino: concretamente, 61 años pasaron desde la primera edición del Mundial de Fútbol masculino (1930) y el femenino (1991); y 46 años entre la primera UEFA Champions League masculina (1955) y la femenina (2001). Muchas generaciones que afectan al crecimiento, desarrollo, infraestructura, inversión e ingresos. Dos mundos de un mismo deporte.

“Creo que ahora mismo existe la percepción que el fútbol femenino sólo cuesta dinero y el primer paso hacia la comercialización del fútbol femenino es cambiar esa mentalidad”, reconoce la directora de fútbol femenino de la FIFA. Sarai Bareman considera que “todavía muchas personas involucradas en la gobernanza del fútbol consideran que el fútbol masculino y el femenino son iguales, pero hay una brecha histórica entre el juego de hombres y mujeres que no podemos obviar, con lo que no podemos esperar los mismos resultados”.

Las diferencias en la retribución por título en una misma competición son también abismales. El premio que recibió la selección femenina de Estados Unidos como campeona del Mundial de Francia’2019 fue de 4 millones de dólares; mientras que la selección masculina de Francia, que ganó el Mundial de Rusia’2018, se llevó 38 millones. La comparativa en la UEFA Champions League es aún más escandalosa: 20.000 euros de ingresos por cada ronda de clasificación (una cantidad que, según los clubs, no cubre ni los costes de los viajes) y 250.000 euros para el campeón de la Champions femenina. En competición masculina, se cobran 2,7 millones de euros por cada partido ganado en la ronda de grupos y 900.000 euros por empate. Eso significa que un equipo podría llegar a ganar 82,4 millones de euros si se alzara con la Champions League habiendo ganando todos los partidos.

Los órganos directivos del fútbol femenino han trazado sus planes de ruta para los próximos años. Tanto la FIFA como la UEFA han adquirido el compromiso de sentar unas bases sólidas para que el fútbol femenino siga prosperando.

La profesionalización del fútbol femenino, ¿sólo una cuestión de tiempo?

El plan estratégico de la FIFA

  • Aumentar la participación femenina en el fútbol por todo el mundo hasta alcanzar los 60 millones en 2026, con programas de desarrollo a medida de las federaciones miembro para jugadoras, entrenadoras y árbitras.
  • Desarrollo de nuevas competiciones de la FIFA, reforzando el calendario internacional y optimizando las competiciones regionales a todos los niveles.
  • Potenciar el valor comercial del fútbol femenino determinando nuevas fuentes de ingresos (contenidos digitales, merchandising, promoción a través de embajadoras y organizaciones y personas influyentes).
  • Crear un ecosistema del fútbol femenino más sofisticado y fomentar las posiciones de liderazgo para las mujeres en los órganos decisorios clave, así como perfeccionar los marcos reguladores para impulsar la profesionalización.

El plan estratégico de la UEFA

  • Duplicar el número de mujeres y niñas que juegan a fútbol en las federaciones miembro de la UEFA hasta los 2,5 millones en 2024.
  • Cambiar la percepción del fútbol femenino en Europa.
  • Doblar el alcance y el valor del Campeonato de Europa Femenino de la UEFA y de la UEFA Champions League Femenina.
  • Mejorar las condiciones de las jugadoras mediante acuerdos con las selecciones nacionales y establecer políticas de protección en las 55 asociaciones miembro.
  • Doblar la representación femenina en todos los organismos de la UEFA.

‘Dare to shine’, el eslogan que la FIFA eligió para el último Mundial Femenino fue todo un presagio. Las chicas brillaron y ahora que tienen la atención de afición y medios de comunicación quieren aprovechar el tirón para consolidar resultados y virar hacia la profesionalización. Quizás lleve otra década conseguir que las mujeres puedan considerar el fútbol como una profesión a tiempo completo y bien remunerada. En 2026 habrá que ver si los que tienen el poder para forzar el cambio han hecho bien sus deberes.

Foto de portada: Lorie Shaull

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